|
Página 1 de 3 

Siglos de historia y cultura han moldeado la villa de Ledesma. Su localización en un pequeño alto desde el que vigila al Tormes, la abundancia de casas blasonadas y su impresionante fortaleza hacen de esta localidad salmantina un destino ideal para quien, más allá de interesarse por el patrimonio histórico, se emociona con los edificios de piedra cuya solemnidad refleja siglos de historia. Una leyenda aguarda a ese público: la de tres pastorcillos que hace 2.000 años acudieron a Belén a adorar a un niño. Sus restos descansan en Ledesma.
Redacción|Javier Pérez / Cristina Carro
Con cerca de 2.000 habitantes, la localidad se encuentra a escasos kilómetros de la ciudad de Salamanca, en un paraje típico de la dehesa charra, con el río Tormes como protagonista. Los romanos, que dejaron numerosas huellas de su presencia, la llamaron Bletisa y hoy sus habitantes celebran que la llegada de la Navidad les haya hecho un regalo que hará que nadie olvide sus orígenes: el Centro de Interpretación Histórica de la localidad, enclavado en la iglesia de San Miguel, del siglo XVII. Inaugurado hace escasas fechas, el centro se ha convertido en parada obligatoria para todo turista -o emigrante que regresa a su pueblo- que quiera empaparse de la historia de Ledesma, una población que desde 1975 posee la mención de Conjunto Histórico Artístico.
Por la antigua Bletisa pasaron celtas y vetones, romanos y árabes, que dejaron por el camino un menhir, un verraco, castros, murallas, calzadas o puentes, como el Puente Mocho, sobre la Rivera de Cañedo, o el puente de Peñaserracín, situado en la Rivera de Fuentes Luengas. Detalle de la romanización es el mojón terminal incrustrado en la pared nordeste de la iglesia de Santa María la Mayor, lugar al que todos los visitantes se acercan buscando la inscripción que hace referencia a César Augusto y a Bletisa como posible denominación romana de la actual Ledesma. La etimología de este topónimo más aceptada es la de la evolución desde Bletisa, pasando por Belisa, Lelisa, Letisma y Letesma antes de llegar a ser Ledesma.
La presencia musulmana se remonta al menos hasta el año 745, cuando según las crónicas sufrieron martirio los clérigos Leonardo y Nicolás, instructores de Nicolasín, hijo del señor árabe de Ledesma. Al parecer, fue bautizado y por ello martirizado.
“Nos preparamos para un periodo de cambio ”
Para el alcalde de Ledesma, José Prieto, la villa entra en un periodo de máximo esplendor. Gracias al recién inaugurado Centro de Interpretación Histórica se crea el producto necesario para orientar y recibir a los turistas. Dentro de pocos meses, además, la oferta monumental de Ledesma se acompañará con recorridos guiados por el casco histórico. Las rutas de senderismo utilizarán simbólicamente los puentes más largos del turismo salmantino, pues esta arquitectura fluvial se enmarca en un entorno que conserva aún los pasos de las viejas calzadas romanas. |
|