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Este poeta universal que se sentía castellano, castellano, decía que si no hubiera nacido y vivido en Valladolid, su poesía hubiera sido completamente distinta. Un maestro, un intelectual de un grupo literario exquisito, llamado la Generación del 27. Todo un caballero, poeta
Redacción|Clemente Barahona
Jorge Guillén en realidad nació en los últimos años del siglo XIX en 1893, el 18 de enero, y él se sentía un caballero de ese siglo, aunque bien es cierto que su lúcida obra pertenece al siglo XX. Nació en Valladolid en la calle Caldereros, actualmente llamada Montero Calvo. En el recién inaugurado Instituto Zorrilla de la ciudad termina su bachillerato en el año 1909. Será en Granada donde se licenció en Filosofía y Letras. Años más tarde escribirá sobre su tierra: 
“Villa por villa en el mundo
cuando los años felices
brotaban de mis raíces,
tú, Valladolid profundo”.
En cuanto a la procedencia de la familia del poeta nos consta, documentalmente, que ya en el siglo XV los Guillén fueron moradores de la villa de Montealegre (Valladolid) con un rango de privilegio: eran hidalgos vinculados al castillo-fortaleza, de donde fueron alcaldes. El poeta dedicará unos versos a esta fortaleza defendida por sus ancestros. Será en el siglo XIX cuando su abuelo Patricio Guillén vaya a vivir a Valladolid. Eran comerciantes y ese mismo destino tenían pensado para el joven Jorge. Pero la vena literaria ya había hecho acto de presencia en su sentir y en su vida. El propio Guillén nos habla de sus orígenes y nacimiento: “Fui feliz en Valladolid. Todo lo que yo sé lo he aprendido allí, con mi padre, con mi madre, con mi lenguaje, con mi sentido de la vida. Si mi infancia no hubiera transcurrido en Valladolid mi poesía hubiera sido distinta. Luego, hay un sentido mío personal que se desarrolló ahí como se pudiera haber desarrollado en otra parte, pero esos momentos más inconscientes o voluntarios están allí. Soy lo que me hicieron allí”. La razón por la que muere en Málaga el 6 de febrero de 1984, no es otra que dada su avanzada edad, su amigo Dámaso Alonso, que ya tenía una casa allí, le convence por el benigno clima de esta ciudad andaluza. Vivió sus últimos años en el número 29 del Paseo Marítimo, modestísimo y de una sobriedad amparadora, se convirtió en cita obligada para amigos, escritores, y todo tipo de personas. Conversador incansable y agudísimo, sólo admitía un impedimento: "Tengo el límite del cansancio, de la edad, de la falta de memoria".
Perfil biográfico
Un hombre de una gran agudeza, un intelectual sensible y gran conversador. Le interesaba todo de esta vida, era un gran curioso. Con un carácter muy apacible, amable y conciliador. Gozaba de una gran simpatía y se hacía querer enseguida, tremendamente amable. Siempre recitó sus poemas y los de otros, y lo hacía bastante bien. En los últimos años de su vida, recitaba incluso con cierta gracia ya que se le había agudizado la voz. Como tenía una gran memoria, que conservó hasta su muerte, se sabía muchos de éstos enteros sin fallar ni en un verso. Le gustaba leer y releer a los clásicos. Incluso recitaba en latín y en francés.
Amigo de sus amigos, tenía una buena relación con todos los poetas de la generación del 27, porque formaron un grupo de amistad muy compacto, pero en especial con Pedro Salinas. Jorge Guillén le dedica su libro Clamor. Le consideraba el amigo perfecto. Hasta que murió Salinas, la amistad fue total, sin ninguna mácula. Guillén conocerá el amor dos veces en su dilatada vida, quedará viudo y se volverá a enamorar. Habrán pasado once años desde la muerte de su mujer. Con su primera esposa, Germaine tendrá dos hijos. Se casará con Irene en Colombia.
Guillén fue un hombre libre y un republicano convencido. No soportó la dictadura franquista y por eso se exilió. Regresó a su patria a la muerte del dictador. Fue el primer Premio Cervantes, el más importante de la lengua española. Fue poeta.
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