Get the Flash Player to see this rotator.

Suscribete a Argi

Si quieres suscribirte a Argi haz click en el siguiente enlace
Quiero suscribirme

Síguenos en

  Perfil de Facebook Perfil de Twitter Perfil de Youtube

Publicidad

Últimos mensajes en Twitter

INICIO
La mayor ojeada de Miguel Delibes PDF Imprimir E-mail
jueves, 03 de junio de 2010


Sedano, el Rudrón y los cañones del Ebro fueron escenarios frecuentados por Miguel Delibes durante décadas. Sin duda, un yacimiento de inspiración para el novelista situado al norte de la provincia de Burgos.

La sociedad rural, tan implicada en su obra, convirtió a sus pobladores en testigos y cómplices de un hecho insólito: la gestación de un nudo inseparable entre la geografía y la literatura.
Las gentes del valle le recuerdan con orgullo. La huella de Delibes está soldada a las solitarias parameras, a las crestas de calizas apuntando al cielo y los vallejos escondidos entre los claros de bosques de quejigos y encinas, donde vuela la graja, el cuco y los malvises. Argi se suma al recuerdo del escritor. Semanas depués de su despedida, pisa con respeto algunas de la huellas que el novelista dejó, precisamente, en este escenario burgalés

En la madrugada del 12 de marzo de 2010, fallecía Miguel Delibes. Valladolid, su ciudad, le despidió consternada. Al dolor de los suyos se unieron miles de personas en una impresionante y multitudinaria manifestación de cariño. La última página del libro de su vida la leyeron en silencio sus lectores, amigos y sus colegas escritores y periodistas. Desde la más humilde asociación cultural a la máxima representación del Estado español mostraron su condolencia en actos oficiales. La sociedad civil se pronunció como en pocas ocasiones lo ha hecho en la historia reciente de España, en espontáneas reacciones en cadena. Miguel Delibes y su obra son un ejemplo que se analiza y estudia en la literatura contemporánea. El escritor nos ha abandonado, pero permanece en el recuerdo de sus paisanos. También ha entrado con sobrados méritos en el universo de los grandes escritores, un paraíso literario donde se quedará para siempre. Su mensaje y su obra trascienden al hecho de la muerte. Los personajes de sus novelas se agigantan de tal forma que se ha convertido en dardos que apuntan al corazón de la cultura rural, a quien sirvió como nadie utilizando el castellano, en su pureza más primigenia, como herramienta de un relato que es toda una advertencia sobre el cuidado de la naturaleza, el castellano y el medio rural.



Nació en Valladolid el 17 de octubre de 1920. Desde su primera novela -‘La sombra del ciprés es alargada’, en 1947- habrían de pasar 50 largos años hasta que Miguel Delibes publicara su último libro, ‘El Hereje’. Un periodo en el que cosechó más de medio centenar de obras. En ninguna de ellas renunció a su certera narrativa, que le llevó desde el Nadal al Premio Cervantes, quedándose a las puertas del un Nobel que sí dio la Paz a Obama, aunque a él no le hizo justicia, siendo un novelista traducido a múltiples idiomas y reconocido como uno de los grandes escritores de la segunda lengua más hablada del mundo. Su estilo, limpio y directo, nos dejó la clave del texto claro, el que se escribe en castellano y llama a las cosas por su nombre. Sus libros caminaron por todos los senderos de la literatura, desde el artículo periodístico a la novela, desviándose a menudo por la linde de los cuentos, el relato breve, el teatro, la crónica viajera, la antología y los libros de caza y pesca. “Soy un cazador que escribe” acentuó en una ocasión Delibes.

Todo el reportaje sobre Delibes ya en tu quiosco en la revista Argi o susucibete pinchando aquí

 
 
 
Siguiente >

Busca en Argi

Acceso Suscriptores






¿Has olvidado tu contraseña?
Registrate

Publicidad

Encuestas del mes

Le ha gustado el número 21 de ARGI